Mirar para Ver

Eres un ser capaz de ver, oír y sentir. Te pasas el día en contacto con estos sentidos, el problema es que enfocas estos sentidos totalmente hacia el exterior.

Y al ver, oír y sentir siempre orientado hacia el exterior, hace que dejes una parte importante sin la atención que se merece.

Soy totalmente partidaria de cerrar los ojos. No para dejar de ver, sino para poder ver una de las partes más importantes hacia la que creo que hay que mirar: el interior de uno mismo.

Y aquí es donde entran técnicas como la meditación o la hipnosis. No se trata de nada místico, aunque desde luego produce sensaciones a las que no estamos nada acostumbrados.
Al practicar estas técnicas, uno entra en lo que se llama “estado alterado de conciencia”, y se llama así precisamente porque estamos alterando nuestro estado de conciencia habitual: el de mirar hacia fuera, oír todo lo que proviene del exterior y sentir todo lo que viene de fuera.

¿Nunca te ha pasado que después de un duro día de trabajo llegas a casa y, justo cuando al fin te relajas, aparece un horrible dolor de cabeza?
Nuestra capacidad de atención es limitada, no es que tu cabeza no se queje hasta llegar a casa, es que antes no le has prestado atención. Es al llegar a casa, al relajarte, al dejar de prestar tanta atención hacia el exterior, cuando puedes llegar a sentir lo que está pasando dentro de ti.

Y ver dentro de ti es algo importante, si quieres conocerte y explorar las causas de todo lo que te perturba.
De nuestros cinco sentidos, quizá el cinestésico sea el que más se manifiesta. Es con este sentido – que se refiere al sentir, al tacto, a las sensaciones – con el que nuestro cuerpo se manifiesta más. Ya sea con dolor o con sensaciones emocionales. Pues uno no puede ver ese “me siento mal”, pero desde luego se puede sentir.

Para que puedas llegas a estar mejor, a sentirte mejor, a sacar la mejor versión de ti mismo, necesitas poder ver hacia adentro. Y es que primero debes descubrir las verdaderas causas de tu malestar para poder solucionar el problema.
Cuando la lavadora se estropea miras a ver qué pasa: no enciende, no centrifuga, no saca el agua… y ahí pones tus cinco sentidos para llegar a averiguar cuál es la causa del problema y ponerle solución. O bien pedir ayuda.

Pero cuando se trata de nosotros mismos no solemos aplicar la misma lógica. No queremos tener malas sensaciones, ni sentirnos tristes. Preferimos ocuparnos, distraernos con otras cosas, porque al no prestar atención hacia dentro tenemos la falsa ilusión de que dentro todo está bien.

Pero la primera regla para poder solucionar un problema es: detectar el problema. Y para detectarlo hay que prestarle atención.

Consejos para mirar hacia adentro:

Para poder mirar hacia adentro, lo primero que debemos hacer es eliminar distracciones exteriores.

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Yo soy partidaria de realizar un pequeño ritual. No por nada mágico, sino porque nuestra mente crea anclajes constantemente. Crear anclajes quiere decir crear asociaciones. Y así nuestra mente asociará ese ritual con el momento de mirar hacia adentro.
Un buen ritual puede ser una música relajante y un olor especial para el momento. Un incienso natural y agradable puede ser de gran ayuda. O bien usar aceites esenciales en quemador: en este caso recomiendo la salvia, la lavanda o el sándalo, el que más agradable te parezca. En cuanto a inciensos, recomiendo el incienso natural, sándalo, nag champa o el de copal.

Buscar una postura cómoda, bien sea sentados o tumbados.

Respirar profundamente, de manera lenta. Es un método muy efectivo para relajarse. Y empezar prestando atención a tu respiración. Respiramos constantemente, y no prestamos atención a nuestra respiración. Descubre tu respiración. Siente todo el proceso: desde la temperatura del aire cuando inhalas por tu nariz, los pulmones y abdomen, hinchándose por el aire recibido, hasta el momento en que se deshinchan con la inhalación y la temperatura del aire al salir de nuevo por nuestra nariz o boca.

Sigue prestando atención a tu cuerpo. Sigue un orden, prestar atención a los pies: su temperatura, el espacio que ocupan, su peso, su posición, dónde están apoyados… Y seguir con el resto del cuerpo.

Por último, párate a observar tus pensamientos.

Al principio es normal que te cueste. Llevas mucho tiempo enfocando tu atención y sentidos hacia afuera. No te frustres si no consigues relajarte o si no consigues dejar tus pensamientos en blanco; como todo, es cuestión de practicar.

Observa luego cómo cambia todo según tus pensamientos. Prueba a pensar en algo triste y observa, prueba a recordar un momento alegre y descubre las diferencias.

Una vez has adquirido práctica, te será mucho más fácil enfocar tu atención interior hacia el problema que quieras solucionar, hacia ver cuál es la causa real que te está perturbando y hacia adquirir el control de tu propia mente.

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Sandra Moreno / Coach Personal. Entreno mente, cuerpo y emociones para que consigas tus objetivos.

http://www.libr3mente.com

Artículo original: aquí

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