¿Por qué Practicar Mindfulness para la Ansiedad?

Porque has intentado engañar a la ansiedad de mil maneras: razonando, evitando quedarte solo, haciendo mucho deporte, con rituales, con ansiolíticos, dejando de hacer cosas que antes hacías o de ir a ciertos sitios, y sin embargo el miedo sigue ganando. Mindfulness te propone una estrategia diferente: dejar de batallar.

Intentar evitar la ansiedad es lo instintivo, lo natural, todos hemos estado ahí, pero -como compruebas en tu propia piel- la evitación no es efectiva y termina resultando una estrategia muy limitante para tu vida.

Ya son muchos los estudios científicos, opiniones de expertos y testimonios (el mío entre ellos) que indican que practicar Mindfulness puede suponer un antes y un después en tu relación con la ansiedad. Hoy quiero intentar explicarte por qué, pero empecemos por el principio:

¿Qué es Mindfulness o Atención Plena?

Prestar atención aquí y ahora de forma intencionada y sin juicio a cómo se despliega la experiencia momento a momento.

Jon Kabat-Zin

Dicho así, parece sencillo, pero -créeme- requiere entrenamiento. Hemos crecido enjuiciando, clasificando y calificando todo lo que nos rodea como “bueno o malo”, “propio o extraño”; además, tenemos la insana costumbre de no prestar atención a casi nada, especialmente a nosotros mismos.

Otro día hablaremos del papel del juicio en la ansiedad, pero hoy quiero ir a lo básico: qué es la atención plena y por qué ayuda a reducir la ansiedad.

¿En qué consiste la práctica de la Atención Plena?

Practicar Mindfulness consiste en centrar la mente en el aquí y el ahora con curiosidad y sin juicio. Es un entrenamiento atencional que nos permite contactar con la realidad (no con la película que nos contamos al respecto de ella) y con lo que está sucediendo en nuestro interior.

Se trata de ampliar nuestra conciencia* para acceder a lugares nuevos de auto conocimiento y serenidad. Practicar Mindfulness es vivir nuestro día a día desde el darse cuenta, la aceptación, la cordialidad interior y el compromiso honesto y profundo con uno mismo.

*Cuando en el blog hablamos de conciencia no nos referimos a sentido moral o ético sino a darse cuenta, a ser consciente.

¿Qué hacemos en Mindfulness?

Básicamente, observar con apertura y aceptación.

¿Qué observamos?

Nuestras sensaciones físicas internas y externas, nuestros pensamientos, nuestras emociones, la información que nos llega a través de los sentidos, nuestros impulsos y creencias. Todo se convierte en objeto de observación.

Pero lo verdaderamente importante es cómo observamos: con ternura hacia uno mismo y aceptación: ¡basta de maltratarse!

¿Cómo se practica?

El entrenamiento en Mindfulness se concreta en dos tipos de prácticas:

  • La meditación formal. Este es nuestro gimnasio mental, aquí nos entrenamos en la observación sin juicio y empezamos a relacionarnos de forma diferente con nosotros mismos.
  • Prácticas de atención plena en la vida diaria. Son ejercicios breves que realizamos varias veces al día para romper los automatismos,  para “despertar” de la inconsciencia cotidiana en la que normalmente estamos sumidos y conectar con nuestro cuerpo y con nuestras emociones.

Yo practico e imparto Mindfulness Transpersonal que -a lo anterior- añade una nueva clave:

  • La auto indagación. Comprendernos, entender cómo funciona nuestra mente y por qué interpretamos la realidad de la forma en que lo hacemos. Cuando somos capaces de ver qué creencias, miedos o apegos se esconden detrás de la ansiedad comienza el cambio que necesitamos.
¿Cuáles son los beneficios de un entrenamiento en Mindfulness?

Son muchos y muy valiosos a varios niveles, y la mayoría empiezan a experimentarse al poco tiempo de comenzar la práctica. En esta ocasión voy a centrarme en 5 que me parecen especialmente significativos para personas con ansiedad.

  1.  Vives en presente. Tu mente aprende a estar aquí y ahora.Te planteo una pregunta: tu ansiedad, ¿va de lo que está sucediendo en este momento o de lo que puede suceder después o mañana? Si lo piensas con detenimiento verás que casi siempre la desata un pensamiento sobre el futuro. Al entrenar nuestra mente para que deje de pasearse por amenazantes e hipotéticos escenarios futuros o dolorosos recuerdos del pasado, ganamos en serenidad y nos abrimos a la posibilidad de disfrutar de la vida aquí y ahora.
  2. Disfrutas de mayor claridad mental. En mi Curso Gratuito te explico cómo a veces la mente interpreta erróneamente algunas situaciones como peligrosas y el cuerpo responde desencadenando una reacción ansiosa. La ansiedad está íntimamente ligada a un mecanismo de supervivencia llamado sesgo de negatividad que -combinado con la capacidad de imaginar el futuro y planificar- termina convirtiéndose en el fastidioso hábito de ponerse siempre en lo peor y tratar de evitarlo. Este recurso tenía su sentido cuando nuestra vida estaba en constante amenaza, pero hoy en día nos aleja de la felicidad y la serenidad que tanto ansiamos. La meditación nos ayuda a dejar de ver amenazas donde no las hay.
  3. Mejora tu gestión emocional. De forma suave y paulatina aprendes a relacionarte con tus emociones de otra manera. Aprendes a sostenerlas y dejas de huir infructuosamente de ellas: desarrollas tolerancia. La ansiedad deja de limitarnos cuando nos damos cuenta de que somos capaces de experimentarla sin rechazarla y de que es un proceso transitorio.
  4. Aumenta tu capacidad para serenarte. La vida agitada que llevamos y las preocupaciones nos conducen a una respiración superficial, incompleta, que no provee suficiente oxígeno al organismo y que requiere que realicemos más respiraciones por minuto para cubrir nuestras necesidades de oxigenación, lo que -en ocasiones- activa la cadena de la ansiedad. La atención plena nos conecta con una respiración más profunda y consciente que nos relaja y nos da acceso a profundos y desconocidos lugares de calma.
  5. Te desvinculas de tus pensamientos: es decir, dejas de creértelos. Las personas con ansiedad lidiamos una lucha permanente y estéril contra nuestros pensamientos catastróficos. Intentamos bloquear, cortar o deshacernos de toda imagen o pensamiento terrible, pero ¿qué sucede? que esos pensamientos vuelven con más fuerza y se repiten con más frecuencia tornándose a veces obsesivos.
Si luchas contra la mente, pierdes

Al creernos un pensamiento lo convertimos en verdad para nuestro cuerpo que desencadenará una reacción ansiosa para que podamos salir corriendo, luchemos o nos quedemos paralizados. Así funciona nuestro instinto de supervivencia. Y cuando luchas contra un pensamiento, te lo estás creyendo.

Aprender a observar nuestros pensamientos sin dejarnos llevar por ellos nos permite damos cuenta de que son sólo productos de nuestra mente, no verdades absolutas. Con la práctica, terminan perdiendo el poder que nosotros mismos les otorgamos al convertirlos en enemigos.

¿Te atreves a probar Mindfulness para la ansiedad?

Si quieres resultados diferentes debes hacer algo distinto. Si todavía no lo has hecho, te animo a que te acerques a esta maravillosa herramienta de beneficios probados y respaldada por psicólogos y psiquiatras de las principales universidades del mundo: 5 Semanas de Mindfulness para la Ansiedad.

Para mí es sólo buena.

Un abrazo,

Olaya

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Olaya M. Acebal / Consultora en Mindfulness Transpersonal.

http://menteencalma.com

Artículo original: aquí

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